Hermano,
amigo y camarada:
No
hay palabras para expresar los sentimientos que nos invaden cuando en viaje sin
retorno los seres queridos y amados amigos, se van. Matias
Edilberto Ramirez Bravo, ciudadano
probo, militante convencido, profesional cabal, hijo, Hermano, esposo, padre,
en fin hombre honesto e íntegro. Gracias por tu amistad. Mereces el descanso
eterno. Paz en tu tumba y las siempre vivas para tu recuerdo, caro amigo.
Hace
poco, el 24 de febrero evocamos el mismo día, pero de hace 63 años, era 1958,
cuando nació a la luz de la vida, nuestro amigo Matías Edilberto, en el cantón
Paltas, tierra de mujeres y hombres soñadores, trabajadores, valientes y de
gran corazón.
Fue
en el hogar de Nelson Juvenal Ramírez y Paula Fermina Bravo (+), donde creció
con el cariño y amor de sus padres, y sus hermanos: Simón Alcides +, Nerio
Filiberto, José Hernán, Gloria edubijes, Teresa Virginia, Horacio Hermitaño,
Oscar Amado, Lidia esperanza, Leoncio Teodulo, Flor Aide, Paula Agripina, Mery
Karina, Alexandra Jhuliannna Ramirez Bravo; Katiuska de los Ángeles, Maria
Belén, Maria del Carmen Ramirez Otuna, ellos hicieron todo un abanico perfumado
de personas para en el calor familiar compartir las circunstancias de la vida.
Fue
la Escuela “Jorge Guillermo Armijos” en donde recibió las primeras letras, en
la parroquia de Macandamine, luego en el Colegio Nacional Paltas de la ciudad
de Catacocha, dio los primeros pasos adolescentes hasta el tercer año de
educación secundaria o Ciclo Básico de ese entonces; para concluir el Ciclo
Diversificado en el Colegio “Bernardo Valdivieso” de la ciudad de Loja, donde
se graduó como Bachiller de la República.
Con
la juventud advino el dulce encanto del amor, para iniciar el propio hogar, en
cuyo seno florecieron sus hijos: Mónica Beatriz, Lorena Paola, Maritza
Elizabeth, Jefferson Fernando Ramirez Lozada y Cristian Daniel Ramírez
Angamarca; juntamente con su nieta Melina Fabiana Campoverde Ramirez
Su
formación Universitaria o de tercer nivel, la realizó en la Universidad
Nacional de Loja, en la Facultad de Jurisprudencia, Ciencias Políticas,
Sociales y Económicas, donde obtuvo los títulos de Licenciado, Abogado de los
Tribunales y Doctor en Jurisprudencia, proyectándose hacia los estudios de
Cuarto Nivel con la Maestría en Ciencias Penales.

Era
la primavera, época de sueños y realizaciones, de inspiración y sentimiento, de
lucha y rebeldía, de buscar el sitio que el destino nos tiene deparado, por
ello muy joven a la par de sus estudios se inmiscuyó en el estudio de la
problemática social, la inequidad, el trabajo para el pueblo, la explotación
del sistema al que combatió con las ideas de la igualdad, la justicia, el equilibrio
y la prosperidad para todos.
Los
principios ideológicos de estar siempre junto al pueblo se convalidaron en la
práctica dando asesoría y patrocinio legal a muchas organizaciones sociales,
gremiales, sindicales, obreras y de trabajadores de la provincia de Loja.
Toda
la vida militó en las filas del progresismo, de la vanguardia obrera, de la
inspiración intelectual para establecer identidad con los menos favorecidos,
para alcanzar educación popular, por la reivindicación de los ideales del
proletariado.
Entregó
sus conocimientos y experiencias a la Universidad Nacional de Loja como
servidor administrativo responsable, llegando hasta la Secretaría de la en ese
entonces Facultad de Filosofía, Letras y Ciencias de la Educación, cumpliendo
con dedicada responsabilidad sus funciones; estableciendo procesos
transparentes y claros en las diferentes Escuelas universitarias, estamento
desde el cual denunció con valentía inválidos procederes establecidos por la
corrupción oportunista de esos días, los que sin argumentos ni justicia,
optaron por el desfiladero de la calumnia y represión en su contra.
Permítannos
tomar al azar algunos pensamientos y expresiones de las redes sociales,
colgados por familiares, amigos y conocidos de Matías, en los diversos muros, a
propósito del infausto que nos reúne y que nos exime de extendernos en el
relato de su vida.
Te
fuiste sin despedirnos, mi héroe, verdadero guerrero, ganador de mil batallas,
maestro de maestros, excelente profesional, entrañable familia, que luchabas
por lo mejor, tu legado de unión hace la fuerza en la familia, en la sociedad,
vivirá en nuestros corazones, tu serás mi dilecto padre de corazón porque diste
todo de ti para que yo me forme como lo fuiste tu, todas tus enseñanzas y
consejos vivirán en lo más profundo de mi alma, no lo puedo entender porqué te
tuviste que ir, estimado Matias, son las expresiones de tu gente, de tu sobrino
Julio Alcivar.
Las
características del servidor idealista por las justas causas sociales,
aportando con generosidad al foro, practicando los principios del Derecho,
exigiendo la justicia para el desvalido, por ser “Un tipo sencillo, humilde, honesto,
frontal, comprometido y dispuesto, que hizo mucho por su Profesión, familia y
amigos. Su actitud siempre fue generosa y su palabra orientadora. Se ganó el
respeto de todos, por saber compartir la sabiduría que dan los años, la
experiencia y por su buen ser, por ser buen tipo. Aprendimos mucho de él y lo
vamos a extrañar. El Ilustre Colegio de Abogados de Loja, le debe mucho y se lo
agradecemos profundamente” expresan tus colegas en esta hora aciaga.
El dolor, el lacerante adiós incomprensible en tus
mejores años, la tristeza por no volver a estrechar tu mano, “Hoy todos tus
amigos y familiares lloramos tu partida, quedan tantas cosas pendientes... Que difícil asumir estas terribles noticias,
mi abrazo hasta el cielo para ti querido amigo.
Gracias por todo el cariño y lo que hiciste por mi, gracias por el apoyo
hermano. Que descanses en paz y que de Dios goces. Se fue un gran amigo y
compañero de esos que siempre estuvieron allí.
La vida, la política nos golpeaba, pero siempre nos levantábamos y
seguíamos adelante, hoy el dolor embarga, y que difícil es despedir a los seres
queridos, a esos amigos que se convirtieron en familia. Hasta siempre, en algún momento nos
volveremos a ver, para seguir luchando en la búsqueda de una nueva sociedad, lo
plasmó Dario Loja, al conocer tu desaparición física.
“Cuando un amigo se va, hay
sentimientos encontrados, la frustración frente la impotencia de no hacer, mi
querido amigo, colega y camarada, dejas un camino de recuerdos y luchas
constantes, un abrazo a toda su familia que Dios brinde resignación, descansa
en paz mi doctor MATÍAS RAMIREZ.”, lo escribió la Dra. IIeana Cuenca.
“Gratos recuerdos quedan de una
amistad con tan distinguido caballero. Solo queda guardarlas en el baúl de los
recuerdos y decir a la familia que Dios derrame muchas bendiciones para
soportar tan irreparable pérdida. La vida se nos va.”, desde la amazonía
enunció, el Dr. Alfredo Torres.
“Matías siempre fue un gran ser
humano, un amigo leal, un compañero de sueños, un luchador. Nos queda su
ejemplo, su alegría y su convicción. Hasta siempre Matías”, en el sentimiento
de otro amigo, Max Encalada
Son muchísimas las expresiones
vertidas por amistades al conocer tu muerte, ese irremediable e inevitable
momento que nos llega a todos, así lo dice “Lamentable pérdida de un humanista
y luchador de causas nobles”, en el sentir del Ing. Felix Hernandez.
Quienes lo conocimos damos fe de su
valía y gran corazón. Firme en sus principios, se fue convencido del cambio que
necesita nuestra sociedad, Hasta siempre Matiquito, escribió el Dr. Stalin
López.
Amigo del ayer, amigo para siempre,
ante ti se verifica el sentimiento del luchador, del compañero, del camarada,
de la solidaridad plasmada en los hechos, cuando elevaste tu voz contra las
injusticias; cuando sufriste infame persecución de parte de los retrógrados de
la educación superior, mantuviste en alto e incólume la dignidad de ser y
sentirse honesto, de exigir respeto y no claudicar ante los réprobos.
Tus aportes a los textos jurídicos
y legales, como Asistente de los Asambleistas Constituyentes del 2008, recordarán
por siempre tu pensamiento.
La
verdadera amistad resiste el tiempo, la distancia y el silencio, como lo dijo Isabel
Allende; y así vivirás en la memoria de la academia y el foro, aunque hoy con
lágrimas despedimos tu cuerpo físico, no la enjugamos para callar lo que el
espíritu siente, porque Una lágrima es la manifestación de un sentimiento que
brota de los ojos cuando duele el alma.
En
estos instantes de dolor y de despedida, nos inclinamos reverentes ante la
irremediable realidad del hombre, del nacer a la vida para morir después, y en
ese lapso dejar la huella del buen hacer, del buen andar, en la senda positiva
del servicio, del apoyo y comprensión para encontrar los ideales de la
humanidad.
Hasta
siempre amigo, hasta siempre camarada y hermano.